Jaume Ciurana, viticultor del Priorat y primer director del INCAVI (Instituto catalán de la viña y el vino), comentaba hace más de veinte años, que si existía un futuro para los vinos del Priorat, hacia falta que se conjugasen varios factores:
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Un cambio de mentalidad que permitiera la evolución.
- La posibilidad de inversión en la comarca.
- La modernización de las técnicas de elaboración y comercialización.
- Y finalmente, una orientación hacia la producción de vinos de calidad.
Los vinos que se hacían entonces en el Priorat eran vinos muy corpulentos, con un excesivo predominio del grado alcohólico y aromas reducidos; vinos desequilibrados en general, que evidenciaban, una falta de medios o de cuidado en la elaboración.
El Priorat tenia un gran potencial para hacer grandes vinos, pero los sistemas de cultivo de la viña y, sobretodo, la elaboración no habían evolucionado; aún así, el vino del Priorat se utilizó durante mucho tiempo para mejorar otros vinos incluso fuera de nuestras fronteras (resto de España, Francia e Italia).
Hasta los años 80 casi tota la producción se vendía a granel y únicamente se embotellaba una pequeña parte.
El año 1974 las posibilidades de la zona fueron reconocidas en un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación FAO donde se proclamaron las virtudes del Priorat como zona vitivinícola y las posibilidades reales de hacer vino de una calidad excelente.
A partir de la segunda mitad de los años 80 tuvo lugar un cambio trascendental que ha supuesto una auténtica revolución en la zona, resurgiendo y colocándose en los primeros lugares por lo que hace referencia a los vinos de más calidad del mundo.