- Una orientación clara y decidida hacia la calidad.
- La introducción de la mentalidad empresarial (donde la pequeña empresa es mayoritaria).
- La modernización de los sistemas de cultivo.
- Una elaboración cuidada y con los medios más avanzados.
- El mantenimiento de la personalidad esencial del vino de la zona.
- La creación de un valor añadido a partir de la tradición.
- El correcto aprovechamiento del gran potencial enológico.
- La conservación del medio natural.
- La potenciación del estricto control de calidad por parte de los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen: DOQ Priorat y DO Montsant.
- Y la divulgación y proyección del producto, dándolo a conocer, incluso fuera de nuestras fronteras.
Todos estos factores han permitido la transformación, manteniendo a la vez los rasgos más característicos del Priorat genuino.
Las iniciativas de un grupo de personas que creyeron en las posibilidades de la comarca, y que
se instalaron en el Priorat con nuevas ideas y procedimientos, constituyeron el motor del cambio, y también, cabe reconocer el valor del esfuerzo hecho por parte de unos cuantos agricultores que se resistieron a abandonar sus tierras, haciendo posible el mantenimiento de los cultivos y conservando aquellas cepas centenarias, la uva de las cuales ha servido como base de los nuevos vinos del Priorat.
Todos juntos propiciaron la transformación completa y vertiginosa del sector vitivinícola del Priorat y el renacimiento con fuerza de la comarca.
Desde la década de los noventa el Priorat consigue situarse en el lugar de privilegio que le pertenece dentro del mundo del vino y actualmente la calidad de los vinos del Priorat es reconocida en todo el mundo.