La
demanda internacional
de vino y aguardiente que tuvo lugar durante los siglos XVII
y XVIII y el crecimiento del mercado de Reus, favorecieron el comercio de los productos del Priorat, desde donde las grandes compañías comerciales organizaban expediciones, fletando barcos desde los puertos de Salou, Cambrils y Tarragona con destino al norte de Europa y las colonias americanas.
El
Priorat gozó de una expansión
muy importante durante el siglo
XIX. En aquel tiempo, el vino hizo posible una época dorada en su economía, como testigo de este desarrollo han quedado notables casas señoriales que están presentes en casi todos los pueblos de la comarca, que se construyeron mayoritariamente entonces, y también, documentación que hace referencia al reconocimiento y distinciones recibidas por el vino en ferias y exposiciones donde se otorgaron diplomas y medallas a los representantes de las bodegas del Priorat, como por ejemplo las concedidas en la
Exposición Internacional de París del 1878 y la Exposición Universal de Barcelona del 1888.Los comentarios del momento destacaban la fuerza, el aroma y una elaboración cuidadosa; fue la época en la que se entendió el prestigio del Priorat como sinónimo del buen vino.
El viñedo pasó a ser, en aquel tiempo, el cultivo mayoritario y casi toda la población estaba vinculada directamente a esta actividad.
En muchos momentos entre el año 1860 y el 1892 la demanda de los vinos del Priorat superó a la oferta con un gran crecimiento de la exportación. Es también entonces cuando, por iniciativa de algunos comerciantes no demasiado escrupulosos, se pusieron a la venta con el nombre de Priorat otros vinos de tierras vecinas, de características diferentes, con el único objetivo de cubrir la creciente demanda de los vinos genuinos.
La zona que hoy conocemos como Priorat histórico producía entonces más de 110.000 Hl. de vino.
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