Ahora bien, el creciente desarrollo industrial de las capitales Tarragona y Barcelona, que tuvo lugar a partir de los años 50, y sobretodo entre los 60 y los 70, ofreció oportunidades más atractivas económicamente a la juventud del Priorat, que abandonó en muchos casos y progresivamente el cultivo familiar tradicional.
No fue hasta finales de la década de los 80 cuando el Priorat resurgió y volvió al lugar que le pertenece en el mundo vitivinícola; todos hablan de reconversión. del -nuevo Priorat-..