El viñedo está distribuido en altitudes que van de los 175 a los 700 metros sobre el nivel del mar. Las zonas de cultivo soportan pendientes que en muchos casos superan el 15% de desnivel. Últimamente se han hecho replantaciones en terrenos en forma de terraza para permitir una cierta mecanización del cultivo, si bien la vendimia y la mayoría de los procesos se continúan haciendo de forma manual.
Una peculiaridad del Priorat vinícola es el tipo de suelo; los vinos del Priorat extraen su gran calidad y la originalidad que les distingue de las características geológicas tan especiales de la tierra donde crece el viñedo; se trata de pizarras del periodo carbonífero entre 340 y 260 millones de años de antigüedad, que a menudo se alternan con bancos de cuarcitas.
Al romperse estas "llicorelles" se produce una gran cantidad de piedra pequeña que permite a la vez preservar el suelo de la erosión y la penetración profunda de las raíces de las cepas.
Los terrenos son ligeramente ácidos y con un conjunto de materia orgánica bajo.